Esta evolución ocurre de manera escalonada y lenta, no se trata de algo brusco ni dramático, es más bien un sutil abrir de ojos para poder ver un horizonte más grande y apasionante. Pasamos de una conciencia más ligera a otra más valiente.
El despertar espiritual se asemeja a un viaje donde ya no caben viejas creencias erróneas, la autenticidad pide protagonismo, empezamos a buscar fehacientemente un nuevo propósito para nuestra vida y la sensibilidad nos ayuda a conectarnos mejor con nosotros mismos. Este proceso hace que sea más fácil conectar con la naturaleza, con el universo y con nuestras emociones que empiezan a funcionar alineadas con nuestra alma y nos hace cambiar a una mejor versión.
Al principio es muy normal tener dudas, pero nuestra intuición nos ayuda a seguir el camino, las respuestas se irán dando poco a poco en el momento adecuado. Será muy común que se revelen hechos de nuestra vida pasada a modo de aprendizaje que ayudaran a iluminarnos.
Con el despertar espiritual somos conscientes de que nos expandimos hacia nuevas cuotas nunca antes imaginadas por ninguno de nosotros.
Con este emocionante viaje recordamos quienes somos en esencia y en nuestra totalidad, la realidad deja de ser un lugar sombrío y pasa a ser un espacio lleno de luz y de paz. Para que todo lo anterior ocurra nuestro yo interior se debe alinear con nuestros objetivos.
Que tengáis un buen viaje y despertar.
Daniel.

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